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Home Matrimonio
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Hillary Diane Rodham contrae matrimonio, en 1975, con Bill Clinton. No
pasa mucho tiempo hasta que abre un despacho de abogados. En este punto
veremos como se concentra en una nueva faceta profesional, centrándose
en la violación de patentes y de la propiedad intelectual.
Poco después estuvo inmiscuida en un caso de fraude inmobiliario,
que los medios de comunicación bautizaron como el "Whitewater".
La ilusión de tener un hijo se verá cumplida en 1980 con el
nacimiento de su hija Chelsea. Profesionalmente, se dedicará plenamente
al bufete hasta 1992, año en que su esposo decide presentarse para
la campaña electoral. |
Con gran alegría y satisfacción ve como su marido se convierte
en el presidente de los Estados Unidos de América. Entonces, Bill
Clinton le reserva a su mujer un puesto en una comisión especial
para la reforma de la sanidad. Ello era un de los objetivos más importantes
del presidente. No obstante, dicha comisión se vio inmersa en un
caso de fraude inmobiliario. A éste, los medios de comunicación
no tardaron en darle nombre: "Whitewater". Sin embargo ello no
consiguió acabar con la carrera de su esposo. Así, éste
volvería a ser el ganador de las elecciones de 1996. Por otra parte,
Hillary Clinton escribía semanalmente una columna en un prestigioso
periódico, que se basaba normalmente en sus experiencias como primera
dama y en su visión de las mujeres, los niños y las familias.
La
imagen de matrimonio perfecto, que constituían Hillary y Bill, cayó
en picado cuando durante su segunda legislatura el señor Clinton
se vio involucrado en un escándalo sexual que trajo mucha cola. Se
trata del famoso caso en que Bill Clinton se vio relacionado con la becaria
de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky. Durante tiempo los medios y la
gente en general no pararon de especular sobre el tema. Lo que probablemente
dolió más a los seguidores del presidente fue el hecho de
sentirse traicionados, ya que primero Clinton negó la verdad. Dijo
que no había mantenido relaciones sexuales con la becaria cuando
después se descubrió que sí lo hizo. Esto, sin duda,
fue un golpe para la gente que había depositado en él su confianza.
Pero lo que está claro es que a quien más le dolió
el asunto fue a su esposa Hillary. Ésta en su famoso y exitoso libro
"Living History" (Historia Viviente) manifiesta brevemente, en
relación a la extensión de la obra, lo que piensa del tema.
Así, al recordar el momento en que Bill le contó la verdad,
en agosto del 98, Hillary comenta: "Quise retorcerle el pescuezo"
y continúa "me quedé sin respiración pero empecé
a gritar y a chillarle ¿qué quieres decir? ¿Qué
estás diciendo? ¿Por qué me mentiste? Estaba furiosa
y mi furia crecía por momentos. Él simplemente decía
una y otra vez "lo siento, lo siento. Estaba tratando de protegerlas
a ti y a Chelsea".
Desde luego, Hillary no lo pasó muy bien que digamos, durante esta
época. Tampoco Bill lo pasó en grande, sometido constantemente
bajo presión mediática. "Fue una época solitaria
y muy difícil" le dijo a la periodista W alters
y sigue su explicación: "no le hablaba porque no tenía
nada que decirle. Estaba decepcionada y enojada... a esas alturas Buddy,
el perro, era el único de la familia capaz de hacer compañía
a Bill. Aquellos fueron días de profunda tristeza, decepción
y enfado. Fundamentalmente no hablaba con Bill y cuando lo hacía
era una bronca". Sin embargo, superada la crisis, decidió seguir
con su marido porque: "nadie me hace reír y me comprende mejor
que Bill". Desde ese momento la ex Primera Dama ha estado trabajando
en el parlamento y escribiendo sus memorias. |
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